Con una invitación al silencio y a la introspección, Junior Ordoñez transforma la lectura en rito, con historias que se entrelazan con recuerdos y emociones. El proyectos rinde homenaje a los manglares y ríos sergipanos, evocando el ecosistema, su fuerza y delicadeza, a través del rojo vibrante, mientras que el azul traduce la suavidad de las aguas que moldean la costa. Las obras de arte amplían la narrativa del espacio, donde la sostenibilidad es una postura esencial. Piso de cerámica de quema natural, piezas de madera de demolición y reutilización de mobiliario afectivo integran el proyecto y reafirman que la belleza y la conciencia deben caminar juntas.