Un espacio de placer y relajación, de conexión con la esencia de la tierra, que favorece diferentes texturas y materiales, ya sea en los porcelanatos y cerámicas que recubren pisos y paredes, o en la línea de vajillas y metales Deca. Una mezcla que, de la mano de Paula Neder, transforma el entorno en una experiencia sensorial capaz de agudizar los cinco sentidos. La circulación es fluida, con pocas piezas de diseño nacional, cortinas de lino y una obra de arte del Coletivo Muda como cobertor de piscina. “Nuestro objetivo es traer lo esencial. Cada elección aquí apunta a un futuro más viable alineado con la preservación del medio ambiente”.