El dúo propone una reinterpretación del derribo para la construcción, reutilizando materiales originales de la casa, como los soportes que sostienen la estructura física del inmueble. La idea de un ambiente sensorial para el restaurante Sette se manifiesta en las nubes acústicas instaladas en el techo que aportan iluminación a todo el espacio y garantizan el confort acústico. El restaurante funcionará durante la exposición con 40 plazas.