Roberto Franco intervino el Restaurante que usaron los huéspedes y visitantes del exhotel Asturias por muchas décadas. El proyecto fue concebido con el diseño de varios ambientes: área de lobby, salón de comensales y área externa de terraza enmarcada por la vegetación del lugar. La propuesta de diseño se basa en exponer diferentes tipos de texturas y revestimientos en una intervención de líneas simples y contemporáneas, destacando tramas geométricas en el piso y muros. Se ampliaron las ventanas para dar una sensación acogedora al lugar. Con el objetivo de hacer imponente el sitio, se levantó una arquería monumental paralela a la fachada.