El proyecto de Marcia Urbano y Caio Frederico homenajea a Pedro Paulo Troncoso, hijo de la arquitecta. El proyecto propone un espacio terapéutico para autistas, al utilizar la arquitectura de interiores como un elemento mediador entre el caótico mundo externo y el silencioso mundo interno. Colores suaves, formas orgánicas y texturas suaves traen confort y seguridad, con estímulos adecuados. Madera, alfombra y cuerdas trenzadas se destacan entre los materiales. Una mesa circular central y un panel en mosaico componen el espacio.