Una pausa en el tiempo. Una casa sin muros donde el vidrio no separa,sino conecta. Diseñada como una estructura viva, Intersecciones respira con el entorno, dibujada por la luz y atravesada por la calma. Aquí, lo tecnológico es invisible, lo sensorial es presencia y el espacio se despliega como una experiencia que se habita con el cuerpo, y también con la memoria. Más que un lugar, es un instante suspendido en equilibrio.