En “Reserva 24”, el metal, la madera y la piedra construyen una atmósfera que rinde homenaje al paso del tiempo y a la belleza de lo perdurable. Esta bodega de vino, creada por las arquitectas Gabriela Greiner y Natalia Pereyra, se plantea como un refugio sensorial donde cada elemento invita a compartir y a detenerse para disfrutar. Los materiales imprimen carácter y autenticidad, mientras que la secuencia de arcos envuelve el recorrido, generando una sensación de abrigo que acoge y guía al visitante.