De casas modernistas a torres brutalistas, maquetas a escala convierten iconos arquitectónicos en objetos de colección
Presentado en 17 abr 2026, 15:00

Miniatura da Eames House, de Charles e Ray Eames. (Kettal/CASACOR)
Lo suficientemente pequeñas como para caber en la estantería, pero con presencia de sobra. Miniaturas de casas y edificios icónicos han ido ocupando un nuevo lugar en el décor – el de reproducir y traducir ideas, proporción, forma y lenguaje de obras emblemáticas de la arquitectura. Como tendencia, aparecen cada vez más en interiores, condensando referencias en piezas de décor creativas y fáciles de incorporar en cualquier rinconcito del hogar. ¡Descúbrelo!
(Little Building Co./CASACOR)
Entre los ejemplos más recurrentes están las casas modernistas, cuya claridad formal facilita la transposición a la escala reducida. La Eames House, de Charles y Ray Eames, con su estructura modular y paleta marcada, casi se resuelve por sí sola como objeto. Lo mismo ocurre con la Farnsworth House, de Ludwig Mies van der Rohe, y la Villa Savoye, de Le Corbusier — proyectos que, cuando se reducen a la esencia, funcionan casi como pequeños diagramas tridimensionales.
Barbican Estate, de Chamberlin, Powell e Bon. (Barbican Centre/CASACOR)
Si en el modernismo predomina la ligereza, el brutalismo encuentra en las miniaturas otro tipo de potencia. La Trellick Tower, en Londres, de Ernő Goldfinger, es uno de los casos más emblemáticos: su silueta rígida y repetitiva gana aún más presencia cuando se condensa en bloque. Lo mismo vale para el Barbican Estate, de Chamberlin, Powell y Bon, cuyos volúmenes, reorganizados a escala, asumen un carácter casi abstracto.
Miniatura da Eames House, de Charles e Ray Eames. (Kettal/CASACOR)
Al final, estas miniaturas revelan un cambio sutil en la forma en que nos relacionamos con la arquitectura. Entre memoria y deseo, estos objetos permiten que edificios lejanos geográfica o simbólicamente encuentren un lugar más cercano, dentro de casa.