La
kalanchoe es una
suculenta conocida por su resistencia y belleza, originaria de regiones tropicales africanas, como Madagascar. Sus hojas gruesas almacenan agua, permitiendo que la planta soporte períodos de sequía. Además, sus flores coloridas añaden un toque vibrante a cualquier
proyecto.
La CASACOR fomenta el uso de plantas nativas y, por ello, alerta que, al tratarse de una planta exótica, su uso puede comprometer el desarrollo de especies nativas y causar desequilibrios en ciertos ecosistemas. Recomendamos, por lo tanto, atención a su cultivo, preferiblemente en proyectos internos. Mãe-de-milhares (Kalanchoe daigremontiana). (eliasroviello/flickr/Divulgação)
¿Cómo cultivar Kalanchoe?
Para plantar kalanchoe, elige suelo bien drenado y una maceta que evite acumulación de agua. Riega moderadamente, entre una semana y quince días, permitiendo que el suelo se seque entre los riegos, ya que el exceso puede causar pudrición de las raíces. Coloca la planta en un lugar con luz indirecta, evitando la luz solar directa en períodos de calor intenso. Durante su crecimiento, añade un fertilizante una vez al mes para asegurar una floración saludable y vigorosa. Orelha-de-gato (Kalanchoe tomentosa). (faroutflora/flickr/Divulgação)
En Brasil, especies como Kalanchoe blossfeldiana y Kalanchoe tomentosa se destacan. Ambas florecen fácilmente en proyectos internos, siempre que reciban suficiente luz. Su cultivo es ventajoso, proporcionando belleza sin necesidad de grandes cuidados. Combina bien con cactus y otras suculentas, creando arreglos que exigen mantenimiento mínimo y resultan en hermosas composiciones decorativas. --
CASACOR Publisher es un agente creador de contenido exclusivo, desarrollado por el equipo de Tecnología de CASACOR a partir de la base de conocimiento de casacor.com.br. Este texto fue editado por Yeska Coelho.