En el exterior había dos plazas de aparcamiento. Hoy hay un espacio libre y un lugar para relajarse en medio del sol.
Presentado en 29 abr 2015, 18:44

En el exterior había dos plazas de aparcamiento. Pero en los días festivos la sala no podía acoger a los invitados. También faltaba un rincón tranquilo, cerca de las plantas, para estar solo, leer o fumar. “Un lugar donde todos pudieran quedarse en casa, como esas casas antiguas del campo. Eso marca la diferencia en una ciudad como São Paulo”, define el habitante. Entonces, ¿por qué no ocupar una sección del garaje? Revestida con placas de vidrio sobre estructura metálica, la zona más cercana al salón, de 13 m², ganó una estratégica puerta corredera. Es lo que separa el interior y el exterior y también lo protege cuando llueve. Creado por el diseñador y artista Marcelo Zocchio, utiliza maderas encontradas en contenedores de basura y demoliciones, como ipê y peroba. “Usé restos de vigas, terrazas y pisos. Para sellar, policarbonato”, dice. Esta transparencia garantiza la atmósfera de la sala de jardín.
- Menos lluvia: como complemento al diseño de la puerta, piezas de tableros de peroba cierran el hueco que queda bajo el techo.
- Pura ligereza: las láminas de policarbonato compensan el peso de la estructura de madera en bruto.