Inspirado en el glamour de los años 1940, época de la inauguración del Palacio de Veraneio, el espacio gastronómico fue reinterpretado con un lenguaje contemporáneo e íntimo. La paleta burdeos y los materiales nobles, como el cuero natural, madera oscura e iluminación en tela, crean un ambiente envolvente y acogedor. El proyecto gana personalidad con piezas firmadas, como la silla Flexa Baja y la silla Orquídea, además de la escultura exclusiva de Gil Apolinário y obras de artistas locales y nacionales. Al unir memoria y actualidad, el projects traduce el tema de la muestra con sofisticación, pertenencia e intensidad sensorial.