El propósito del espacio es combinar la funcionalidad del home office con la comodidad del salón, basándose en una estética que resulta de la fusión entre naturaleza y diseño. La inspiración surge de los recuerdos de la infancia en torno a un anacardo, materializados por el diseñador en paneles que fluyen desde el suelo hasta el techo y hacen referencia a las raíces y ramas del árbol. La paleta de colores terrosos y verdes refuerza la conexión con la naturaleza, mientras que piezas de autor, como el sofá Boomerang de Bruno Jahara y el sillón Lina de Suíte Arquitetos, añaden modernidad. El color Segredo Maia de Coral crea un contraste con los elementos naturales y aporta audacia al proyecto.