El proyecto del dúo Alessandra Moussa y Marcelo Netto se desarrolló en un espacio de 44 m² lleno de recuerdos. La gran inspiración del espacio es el padre de Alessandra, fallecido en 2003, un libanés que llegó a Brasil a los 19 años huyendo de la guerra en el Líbano. En el espacio hay un lienzo pintado por el homenajeado, así como un enorme muro de piedra en el que destaca una hornacina con objetos personales del homenajeado. El espacio también cuenta con muebles lanzados recientemente por nombres como Samuca Gerber y Fabrício Ronca.