El Loft del Emprendedor es una visión muy particular de Rodrigo Durán acerca del éxito al emprender. Lo quiso simbolizar en repisas adosadas en la pared de la cocina, cuidadosamente iluminadas para brindar la sensación de estrellas. Con el mismo objetivo se trabajó en la doble altura del techo, pero también por la necesidad de darle amplitud al espacio. La intervención, en 85 m de superficie, ha respetado al máximo la estructura de la casa, al punto de reutilizar sus materiales, entre ellos unas columnas en diagonal. En toda la vivienda reina el blanco, solo roto por el negro en el piso y detalles naranjas. Los ventanales de la sala prodigan vistas incomparables al exterior.