Inspirado en técnicas de construcción antiguas, el espacio refleja el viaje personal de reconexión de la diseñadora de interiores con sus raíces ancestrales del interior de Bahía y sus recuerdos familiares. El ambiente incorpora elementos modernos y sofisticados, como vajillas y metales Deca, y materiales que desprenden cariño, como esculturas de barro y madera lacada. Las obras de arte evocan recuerdos afectivos, como el cuadro de papel bordado de Rebecca Sieiro y las esculturas de madera y alambre de Gil Apolinário, que añaden una dimensión táctil y orgánica al baño. Estableciendo esta conexión entre pasado y presente, el proyecto muestra que técnicas y elementos antiguos pueden inspirar construcciones actuales y, así, preservar la memoria de los antepasados.