El proyecto diseñado por Andressa Januário Bantim y Marcélia Cartaxo tiene como protagonistas la sostenibilidad y las memorias. La travesía por el jardín comienza por un portal estructurado por ladrillos ecológicos, un proceso constructivo que emplea técnicas a partir de recursos naturales. El portal fue revestido con materiales de reutilización, con un arte en mosaico espejado. En el recorrido apreciamos la belleza del árbol de la vida, símbolo de paz, sabiduría, abundancia y longevidad, un olivo centenario, especie considerada sagrada y dedicada a dioses como Atenea. El suelo cuenta con formas orgánicas y sinuosas, con una vegetación sensorial y funcional que remite a los recuerdos de nuestros abuelos.