La entrada de una casa es donde todo comienza. Es el primer contacto de quien llega, así como el punto de transición entre el mundo externo y el universo particular de quien allí habita. El hall de 20 m2 simboliza este portal, un enlace sutil entre lo que está por venir y lo que aún se sueña. Elementos arquitectónicos, texturas e iluminación fueron especificados en función de un clima de acogida y encantamiento. Ya la elección de los materiales y el diseño del espacio reflejan la fluidez de la vida contemporánea, mientras que las piezas de diseño pretenden enraizar elementos naturales en la cotidianidad. Una obra de arte exclusiva con la firma de la artista Fabiana Queiroga y piezas de la diseñadora Carol Gay sobresalen en el conjunto.