Es una terraza con vistas a los cuatro puntos cardinales. Fue diseñado como un oasis para disfrutar de momentos de calma y convivencia, en un ambiente que evoca otros tiempos. Los componentes originales del edificio estaban intervenidos con aberturas y líneas asimétricas, lo que hacía que parecieran haber tardado décadas en formarse. Los tonos de azul y terracota se equilibran con neutros, vegetación verde y madera natural. Una hamaca en medio de un mueble contemporáneo nos recuerda que el pasado siempre será parte de nuestro presente.