En este proyecto, el arquitecto explora los accesorios de cocina Deca, presentes en acabados metálicos y vajillas. La apiúba, madera utilizada para la fabricación de balsas, y el concepto de permanencia del resort, forman una relación con el interior y el mar. Colores, texturas y aromas del “terroir” se asimilan al espacio transformándolo en un ambiente de convivencia, cariño y vivencias. Desde la estética Wabi-Sabi utilizada por Anik, es posible percibir la fugacidad
y la imperfección, una rusticidad impredecible y no evidente.