Inspirado en el universo onírico de "Alicia en el País de las Maravillas" y en las obras de Salvador Dalí, el espacio, que funciona como un portal en la cúpula de la iglesia, invita a la travesía entre lo real y lo imaginario, lo sagrado y lo profano, creando una atmósfera donde la arquitectura, el sueño y la convivencia se mezclan. Elementos surrealistas, texturas y formas provocan la percepción y transforman la experiencia. Además de conceptual, el bar también fue pensado como el punto de encuentro oficial de los eventos de la muestra. Para Pedro Chezzi, además de la estética y la función, es un projects para tocar y permanecer en quien lo visite. En esta atmósfera de sueños, cada persona proyecta su narrativa y sus deseos.