Una palabra del idioma yoruba que significa “pedir permiso o permiso” da nombre al espacio de bienvenida de 45 m2. “Aporta una perspectiva afrobrasileña y amerindia de la casa, en la que los límites de la casa no están definidos por las paredes, sino por las relaciones con el medio ambiente, con nosotros mismos y con las personas que nos rodean”, dice el arquitecto, agradeciendo las colaboraciones de el arquitecto Fellipe Brum, la asesora Paula Motta y la artista y hermana Maré de Matos (quien firmó la obra realizada por las participantes del curso de pintura para mujeres promovido por Coral y CASACOR). En el centro, el banco de barro elaborado en el lugar representa una tecnología antigua y ancestral.