Loft Alma de Selva”, de las arquitectas María Eugenia Mercado y Paola Blanco, se diseña como un refugio de lo cotidiano, donde la madera trasciende su rol de revestimiento para convertirse en alma del espacio. El ambiente responde a una necesidad profundamente humana y contemporánea: habitar un lugar que no sólo se vea bien, sino que se sienta propio. Desde la selva emergen los recursos que le dan sentido: la tierra transformada en cerámica y la madera convertida en mobiliario y estructuras utilitarias.