Grillata” convierte la tradición cruceña del churrasco en un manifiesto de arquitectura emocional. El ambiente equilibra el raciocinio técnico del hormigón y el metal con la calidez del ratán, la madera y la vegetación, elementos que simbolizan el sentir y el refugio. Concebido desde la cocina como alma del hogar, el espacio destaca por una isla móvil que emula el latido humano. Es una atmósfera diseñada para apartarse y celebrar el encuentro genuino.