La terraza del desasosiego es un proyecto muy íntimo. Retrata el tiempo y su observación en relación al mundo. Esto desde una óptica junto a la madre del arquitecto, una artesana sensible y colorida. Mirar al otro, ver el tiempo pasar. Reconocer sus raíces y orígenes en una visión cariñosa y cautelosa. Los colores representan bien ese pasar el día – amanecer y atardecer. Lila, tonos crudos. El desasosiego exigió dibujos de un nuevo mobiliario hecho por el profesional. Son piezas naturales, a partir de piedra, madera y red. El Ceará en su esencia.