El estudio, de 95m2, trasciende la funcionalidad y ofrece una narrativa que combina la sofisticación contemporánea y la conexión con la naturaleza. Inspirado en estudios de los años 70, el ambiente adopta tonos profundos que crean una atmósfera acogedora e íntima. Juliana Dias utiliza materiales naturales y artesanía local para agregar autenticidad y valor artístico al espacio. Uno de los aspectos más destacados es el árbol central, que junto con los toques verdes aporta una sensación de tranquilidad y armonía con la naturaleza. La cocina, oculta tras puertas escamoteables, se integra perfectamente, aumentando la fluidez del espacio. Con un enfoque en la sostenibilidad, el uso de un techo vinílico refuerza el compromiso con la durabilidad y la eficiencia energética, proporcionando un refugio sereno y un descanso del bullicio urbano, en línea con el lema "Del presente, el ahora".