La Sala 100 es un homenaje al centenario del edificio donde está ubicado, y también a la Semana de Arte Moderno, presentando obras que representan la cultura y el arte de Brasil. El arquitecto aprovechó la arquitectura del edificio buscando su originalidad, como la pared de estuco, que guió todo el ambiente y la decoración, además de inspirar la paleta de colores del proyecto.