Luzia. Un nombre que carga historias — de la primera mujer de las Américas al futuro que estamos listos para escribir. En el espacio, memoria e innovación se entrelazan como hilos de un mismo telar. La cuna de macramé, flotando en los projects, es símbolo de la ligereza de la infancia y de la conexión profunda con lo que está hecho a mano. El Árbol de los Sueños, creado por un artesano local, se erige como un tótem de esperanza. El espejo-puerta guarda una sorpresa: la presencia de una inteligencia artificial que conecta el presente con el futuro. El techo curvo, diseñado como un gesto sutil, remite al cielo. El proyecto de Raphaella Sena propone una simbiosis entre lo natural y lo artificial, creando una atmósfera acogedora e intrigante, donde cada detalle dialoga con el tiempo: lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos.