La sala de lectura familiar combina estética y literatura como registros que atraviesan el tiempo. Los 38 m² contienen una chimenea y una barra flotante iluminada, tallada en cuarcita perla santana, extraída en Ceará. El maximalismo traduce la expansión que aporta la lectura. Piezas antiguas y de diseño artístico, como la silla Rio, de Oscar Niemeyer, y la escultura de Sérvulo Esmeraldo, marcan raíces, recuerdos y referencias.