Despertar reminiscencias del imaginario rural es el objetivo de esta casa de 120 m², que rinde homenaje a la vida en el campo. El vestíbulo de entrada conecta con el acto de coser a través de la instalación A Sewing of Error, de Adrianna Eu; la estufa es de leña; y un oratorio a la salida nos recuerda la importancia de dar gracias. Un desafío técnico del proyecto, la plataforma que llega hasta el techo alberga bloques modelados por mujeres asistidas por el Instituto Maria do Barro, en Brasilia. Cada ladrillo contenido en los nichos representa la forma en que el autor ve la casa. Detrás del sofá, otra joya: el panel ensamblado con un antiguo piso cerámico de Francisco Brennand.