A Silvia Oliva le quedó perfecto su monoambiente con estilo rústico-moderno en 40 m de superficie. La madera es la protagonista del espacio; está en el techo, en el piso del baño y en el área social que bordea la piscina. Por cierto, esta tiene revestimiento en tono beis para dar sensación de arena; en su centro alberga una isla con palmeras existentes en el terreno antes de la intervención. Siguiendo con el objetivo de lo nativo, en la cabecera de la cama se trabajó un revoque de tierra con detalle de arcilla y se eligió un mobiliario hecho de fibras naturales. En resumen, la casa trae a la memoria esos recuerdos de antaño imposibles de olvidar y su fusión con el medioambiente es irrefutable.