El objetivo de
Masquespacio para esta hamburguesería en Milán fue crear una identidad visual llamativa y sofisticada, alejándose de las decoraciones industriales que caracterizan a los establecimientos de la ciudad.
Los ladrillos y arcos ya existentes en el lugar fueron el punto de partida del proyecto, que ganó arcos adicionales a lo largo del área con bastante diferencia: los colores violeta y verde parecen realzar la estructura, además de personalizar muebles, accesorios y darle al restaurante una identidad única.
Además de los ladrillos en las paredes, cerámicas cuadradas y estructuras de granito aportan texturas a los revestimientos.
Muchas plantas por todo el espacio y muebles de madera complementan la decoración.
Y un detalle importante: en el proyecto no se utiliza plástico.