En su primera participación en la exposición, la arquitecta Ana Sawaia presenta un espacio diseñado para rescatar el placer y la necesidad de detenerse y respirar profundamente.
Presentado en 3 jun 2019, 14:34

En su primera participación en CASACOR São Paulo, la arquitecta Ana Sawaia presenta un espacio diseñado para rescatar el placer y la necesidad de detenerse y respirar profundamente. Saleta Pausa se extiende sobre 25 m² en el Jockey Clube de São Paulo. La falta de apertura al exterior se compensa con los techos altos, el uso inteligente de los materiales, la iluminación y el mobiliario acogedor. “Para mí vivir bien significa estar rodeado de soluciones prácticas y también de objetos que dicen un poco de quiénes somos”, afirma el arquitecto.
Es también en su experiencia personal que la arquitecta buscó inspiración para crear uno de los puntos más interesantes del espacio: un arco iluminado cubierto con baldosas hidráulicas impresas con símbolos musicales. “Todo el mundo tiene una analogía con el tiempo. Está la pausa, el 'do', que es la primera nota que aprendemos, la fermata, que permite al músico mantener una nota todo el tiempo que quiera”.
La música no aparece en esta historia en vano, Ana es hija del compositor Almeida Prado. El rescate de su memoria afectiva aparece también en un panel de acuarelas pintadas por su padre sobre papel de partitura rayado. En el suelo, la madera de tauari sirve de telón de fondo para una alfombra diseñada por el diseñador Rodrigo Ohtake. En pared, revestimiento mineral blanquecino elaborado a base de tierra y con 0% emisiones de CO² . En el techo, iluminación indirecta, con un círculo de 3,50 m de diámetro dando la idea de un lucernario de iluminación natural.
Las formas orgánicas están por todas partes. En el rincón del té, equipado con un banco de Romanzza, filtro y cuenco de Deca, sobre sillas del diseñador Gustavo Bittencourt, sobre la nueva estantería modular que el diseñador Paulo Alves presenta en la exposición. “Es un entorno que sugiere no sólo soluciones para ocupar el espacio, sino también acoger elementos más lúdicos, como la música o un recuerdo de la infancia. Todo para que nos sintamos bien, relajados, tan a gusto que bajemos el ritmo, desconectemos y, finalmente, tomemos un descanso”. CASACOR SÃO PAULO 2019