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Arquitectura, Ciudades

¿Qué es el paisaje cultural y cómo influye en la arquitectura?

Entiende el concepto de paisaje cultural, su diferencia en relación al paisaje natural y cómo impacta en la arquitectura y el urbanismo.

Por Chrys Hadrian

Presentado en 8 abr 2025, 5:48

08 min de leitura
Centro histórico de São Luís, Maranhão.

Centro histórico de São Luís, Maranhão. (Shutterstock)

El paisaje que nos rodea no es solo un conjunto de elementos naturales o artificiales. Es, ante todo, el reflejo de la relación entre el ser humano y el medio en que vive. Esta relación, cargada de historias, tradiciones, valores culturales y transformaciones a lo largo del tiempo, configura lo que se llama paisaje cultural. En el contexto de la arquitectura y el urbanismo, este concepto adquiere aún más relevancia, ya que orienta proyectos, conserva memorias y ayuda a construir una identidad colectiva. Cuando arquitectos y urbanistas comprenden las capas culturales de un espacio, empiezan a proyectar con más respeto a la historia local y a las características que hacen que ese lugar sea único.

¿Qué es el paisaje cultural?


Paisaje cultural es un término que designa la interacción entre la naturaleza y la acción humana a lo largo del tiempo. Incluye no solo los elementos materiales visibles, como construcciones, plazas, carreteras y cultivos, sino también los aspectos inmateriales, como saberes tradicionales, uso del suelo y relaciones simbólicas con el territorio. Según la UNESCO, los paisajes culturales son "obras combinadas de la naturaleza y del hombre" y son reconocidos como patrimonio mundial por su importancia histórica, cultural y estética. El concepto surgió de la necesidad de comprender que el medio ambiente no es un escenario estático, sino un organismo vivo, transformado por la cultura a lo largo de los siglos. Por lo tanto, el paisaje cultural implica la memoria colectiva de una sociedad y está directamente relacionado con la identidad de un pueblo. Desde 2009, el IPHAN (Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional) reconoce formalmente estos paisajes como bienes culturales, considerando no solo los elementos materiales, sino también los modos de vida, las manifestaciones culturales y los saberes asociados al territorio.

Autores y arquitectos y urbanistas que ya han abordado el tema en libros


Varios estudiosos han reflexionado sobre el concepto de paisaje cultural, contribuyendo a su comprensión dentro de la arquitectura y el urbanismo. Uno de los principales autores es el geógrafo alemán Carl Sauer, quien a principios del siglo XX propuso la idea de que el paisaje es un producto cultural, resultado de la interacción humana con el medio ambiente. En Brasil, la arquitecta y urbanista Nádia Somekh es una de las voces más activas en el campo de la preservación y revalorización del paisaje urbano, abordando cómo el contexto histórico influye en las decisiones de proyecto. Otro nombre importante es el del arquitecto Kevin Lynch, autor del clásico "La imagen de la ciudad", donde discute la percepción urbana y la forma en que las personas interactúan con los espacios urbanos. El paisaje cultural también es un tema frecuente en las obras de Norberg-Schulz, con su idea de "genio del lugar" (genius loci), y de autores como Yi-Fu Tuan, que fusionan geografía y experiencia humana para comprender los espacios. Estos pensadores ofrecen diferentes lentes de lectura sobre el mismo fenómeno, reforzando su importancia para la arquitectura contemporánea.

Diferencia entre paisaje natural y cultural


Aunque a menudo están interconectados, el paisaje natural y el cultural tienen distinciones claras. El paisaje natural es aquel que se forma sin la intervención directa del ser humano. Incluye formaciones geológicas, vegetación nativa, cursos de agua y ecosistemas en estado más primitivo. En cambio, el paisaje cultural surge de la intervención humana en este escenario, transformando el espacio con sus actividades, creencias, técnicas y necesidades. Un campo cultivado, una ciudad histórica, un jardín planeado o un terreiro de candomblé son todos ejemplos de paisajes culturales. La comprensión de esta diferencia es fundamental para profesionales de arquitectura y urbanismo, ya que afecta directamente las enfoques de proyecto, restauración e intervención urbana. Preservar el paisaje natural no implica en las mismas acciones que preservar el paisaje cultural. Este último exige una mirada atenta a los valores simbólicos, usos cotidianos e historias que se acumulan en las capas del espacio.

Ejemplos de paisajes culturales famosos


Diversos paisajes culturales alrededor del mundo han sido reconocidos como patrimonio de la humanidad por la UNESCO, destacándose por su valor histórico y simbólico. Uno de los ejemplos más emblemáticos es el centro histórico de Florencia, en Italia, donde la arquitectura renacentista se integra a las calles, plazas y al río Arno, formando un paisaje cargado de significado artístico y cultural. En Japón, los campos de arroz en terrazas de Shirakawa-go reflejan la armonía entre tradición agrícola y arquitectura vernácula. En Brasil, el centro histórico de Ouro Preto, con sus iglesias barrocas y calles de piedra, es un ejemplo claro de paisaje cultural que mezcla historia, arte y topografía. Otros ejemplos notables incluyen el Valle del Loira, en Francia, con sus castillos y jardines integrados a la naturaleza; y el Caminho de Santiago de Compostela, que se configura como un paisaje cultural en constante transformación, moldeado por la experiencia de miles de peregrinos a lo largo de los siglos. Estos lugares muestran cómo la arquitectura puede dialogar con el tiempo, creando una relación viva entre pasado y presente.

Cómo preservar y valorar este concepto


Preservar un paisaje cultural exige más que restaurar fachadas antiguas o mantener monumentos en pie. Se trata de comprender los procesos históricos que moldearon ese espacio y garantizar que sus funciones y significados continúen vivos. Esto implica acciones multidisciplinarias que involucren a arquitectos, urbanistas, historiadores, comunidades locales y gestores públicos. Una estrategia eficaz es la educación patrimonial, que concientiza a la población sobre el valor del paisaje y estimula el sentimiento de pertenencia. Además, legislaciones específicas de protección e incentivos a la revitalización urbana son esenciales. El uso de tecnologías como el mapeo 3D y la modelación digital también puede contribuir al registro y planificación de intervenciones más conscientes. Por último, es importante que los proyectos arquitectónicos contemporáneos consideren el contexto cultural en el que están insertos, adoptando soluciones que respeten la memoria del lugar y fortalezcan la identidad local. Al valorar el paisaje cultural, preservamos la historia viva de las ciudades y promovemos un desarrollo más sensible y sostenible. CASACOR Publisher es un agente creador de contenido exclusivo, desarrollado por el equipo de Tecnología de CASACOR a partir de la base de conocimiento de casacor.com.br. Este texto fue editado por Yeska Coelho.