El pasado sábado (25) se inauguró el Memorial en homenaje a las 272 vidas perdidas en el colapso de la Represa I, en Brumadinho (MG). La tragedia que conmovió a Brasil cumplió seis años en 2025. Con el objetivo de acoger este luto y transformar el lugar de la tragedia en un territorio de aprendizaje y resiliencia, el espacio nació junto a la movilización de los familiares de las víctimas. (Jomar Bragança/Divulgação)
El proyecto firmado por Gustavo Penna Arquitecto & Asociados, del elenco CASACOR, resignifica el espacio marcado por el desastre, a través de una interpretación simbólica y sensible. El lugar permite que los visitantes tomen conciencia y reflexionen sobre el acontecimiento. "El Memorial fue concebido para proporcionar una experiencia sensible, individual y colectiva, dando forma a lo que no puede ser olvidado. La única voz que importa allí es la de los testigos
— de aquellos que se fueron y de los que quedaron. Nuestro desafío fue crear un espacio que acoja, preserve la memoria y permita el duelo, sin dejar que el tiempo borre la historia", dice Gustavo. (Jomar Bragança/Divulgação)
Con una forma retorcida y fragmentada, la entrada del Memorial traduce el impacto del desastre y la brutalidad de la lama que ocupó el espacio ese día. El efecto es resultado de la mezcla de concreto con tierra roja, y causa en el visitante la sensación de que hay nuevas posibilidades ante la situación, debido a las rendijas de luz que penetran la oscuridad. (Jomar Bragança/Divulgação)
Dentro del salón de entrada, una drusa de cristales ocupa el centro del espacio y simboliza la preciosidad de las vidas perdidas, cariñosamente llamadas joyas por sus familiares. Todos los años, el 25 de enero, exactamente a las 12h28 —momento en que la represa se rompió—, un rayo de luz atraviesa el ambiente e incide sobre los cristales, como un tributo a la luz que se apagó ese día.
El recorrido se corta en el terreno en dirección al colapso, y pronto el visitante se enfrenta al lugar de la fractura gigantesca, representada por una fenda excavada, testigo inapagable de lo que ocurrió. El Monumento a las víctimas se convierte en trayectoria, entre nombres y memorias, bajo una escultura suspendida. Con 230 metros de extensión, el trayecto garantiza una inmersión en la fragilidad del ser humano frente a las consecuencias descomunales de la tragedia y en el movimiento del duelo. La experiencia se intensifica con la morfología de trinchera del Memorial, que induce a la introspección, pues una vez que se entra solo se puede ver el encuadre al final. (Jomar Bragança/Divulgação)
En el punto central del proyecto, una escultura de 11 metros se eleva como una cabeza suspendida sobre el recorrido, simbolizando la falla humana. Su estructura cuadrada, inclinada e inestable refleja la racionalidad afectada por la tragedia. (Jomar Bragança/Divulgação)
De sus ojos geométricos, lágrimas caen y dibujan un velo sobre las paredes de concreto. El agua, elemento de memoria y purificación, recorre el espacio hasta alcanzar el espejo de agua bajo el mirador, donde el duelo encuentra la contemplación. A lo largo de la fenda, se encuentran el Espacio Memoria y el Espacio Testimonio, pensado por la escenógrafa Júlia Peregrino en conjunto con los familiares. El área rinde homenaje a cada una de las víctimas con fotos y objetos personales. También es en este lugar donde los segmentos corporales de las víctimas están guardados, en un espacio concebido con dignidad y respeto. Projetado pelo arquiteto Gustavo Penna, o Memorial Brumadinho nasceu junto à mobilização dos familiares das vítimas da tragédia que aconteceu há seis anos. (Jomar Bragança/Divulgação)
Al final del recorrido se encuentra el mirador que revela el paisaje transformado por la lama. El espacio ofrece una visión del impacto y de la resignificación del territorio, que cuenta con un bosque lleno de 272 ipês amarillos, en referencia a cada vida perdida. Los árboles traen la idea de renacimiento y continuidad de la vida, así como la reflexión ante los impactos ambientales de la tragedia. Los ipês crean diferentes caminos y permiten a los visitantes elegir cuál seguir. (Jomar Bragança/Divulgação)
El Memorial también incluye un espacio meditativo integrado en el paisaje: un gran salón con altura variable que se abre al jardín. Sus actividades pueden extenderse al anfiteatro externo, reforzando el carácter colectivo y comunitario del proyecto para ofrecer acogida e introspección.