Jugar es crear vínculos explorando nuestros cinco sentidos. Con esto en mente, transformamos, utilizando principios de Neuroarquitectura, un área de 24m2, anteriormente infrautilizada en la casa, en un espacio acogedor, diseñado para que los niños reconecten con sus raíces y jueguen de manera analógica, priorizando actividades sensoriales que estimulen su desarrollo con mucha creatividad. La antigua escalera fue transformada en un gran arenero, que permite innumerables actividades y está cubierto por una red para la contemplación y la lectura, similar a una guarida, cariñosamente llamada 'Toca das Oncinhas', en referencia a uno de los Parques Arqueológicos de Piauí, de donde vino nuestra inspiración. desde explorar tonos terrosos y crear arte con materiales primarios, como se hacían las pinturas rupestres.