Los parques nacionales preservan ecosistemas, historias ancestrales y modos de vida en equilibrio con la naturaleza
Presentado en 9 feb 2026, 14:00

Parque Nacional Marinho de Fernando de Noronha (Tiago Scharfy/Wikipédia/Divulgação)
Visitar parques nacionales es también una forma de comprender cómo conservación, investigación científica y turismo responsable son fundamentales. Cada área protegida presenta características propias, ya sea por la escala de los paisajes, por la presencia de comunidades tradicionales o por la relación con la historia y la cultura local. A continuación, listamos 10 parques nacionales brasileños que valen la pena visitar!
Insertado en el tejido urbano de Río de Janeiro, el Parque Nacional de Tijuca es uno de los mayores ejemplos de bosque urbano del mundo. Reforestado a partir del siglo XIX, alberga senderos, cascadas, miradores y el icónico Cristo Redentor, revelando una convivencia entre la ciudad y la Mata Atlántica preservada.
Parque Nacional da Tijuca (Paineiras Corcovado/Divulgação)
Quizás uno de los escenarios más singulares de Brasil, el Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses combina dunas de arena blanca con lagunas de agua dulce formadas por las lluvias. El resultado es un paisaje cambiante, donde el inmenso vacío revela una vida intensa y delicada.
Parque Nacional dos Lençóis Maranhenses (Cristian Dimitrius Produções/Divulgação)
En la frontera con Venezuela, el Parque Nacional del Pico de la Neblina alberga el punto más alto de Brasil. El acceso restringido y expediciones acompañadas forman parte de la propuesta, que prioriza la preservación de la Selva Amazónica y el respeto a las comunidades indígenas de la región.
Parque Nacional do Pico da Neblina ( Ramilla Rodrigues/ICMBIO/Divulgação)
Fernando de Noronha es referencia mundial en conservación marina. El parque protege arrecifes, playas y una vida submarina abundante, con delfines, tortugas y cardúmenes visibles en aguas de transparencia rara. La relación entre la preservación y la visita es parte central de la experiencia.
Parque Nacional Marinho de Fernando de Noronha (Tiago Scharfy/Wikipédia/Divulgação)
Ubicado entre la costa y la sierra, el Parque Nacional de la Serra da Bocaina reúne Mata Atlântica preservada, ríos cristalinos y senderos históricos, como antiguos caminos del oro. El encuentro entre montañas y mar crea un ambiente de transición deslumbrante, marcado por cascadas y bosques densos.
Parque Nacional da Serra da Bocaina (Halley Pacheco de Oliveira/Wikipédia/Divulgação)
En la frontera con Argentina, el Parque Nacional de Iguazú protege uno de los conjuntos de cataratas más impresionantes del planeta. Las Cataratas de Iguazú impresionan no solo por la escala, sino por la fuerza continua del paisaje, enmarcada por selva densa y biodiversidad abundante.
Parque Nacional do Iguaçu (Grupo Cataratas/Divulgação)
En el Pantanal, el agua define el ritmo del paisaje. El Parque Nacional del Pantanal Matogrossense protege áreas inundadas, campos y ríos que albergan una de las mayores concentraciones de fauna del continente, con aves, jaguares, caimanes y una biodiversidad que se revela en ciclos.
Parque Nacional do Pantanal Matogrossense (Filipefrazao/Wikipédia/Divulgação)
El Parque Nacional de Jericoacoara reúne dunas móviles, lagunas de agua dulce, playas extensas y formaciones rocosas moldeadas por los vientos y el mar. El parque alberga paisajes emblemáticos como la Pedra Furada y lagunas estacionales, además de ecosistemas costeros sensibles. El área también concilia preservación ambiental y turismo controlado en diálogo con comunidades locales.
Parque Nacional de Jericoacoara (Rosanetur/Wikipédia/Divulgação)
En el corazón del Cerrado, la Chapada dos Veadeiros está marcada por formaciones rocosas antiguas, cañones, cascadas y campos de flores nativas. El parque preserva uno de los biomas más amenazados del país y ofrece una experiencia de contacto directo con la energía de la meseta central.
Parque Nacional da Chapada dos Veadeiros (Augusto Miranda / MTur/Divulgação)
Más que un paisaje natural, la Serra da Capivara guarda uno de los mayores patrimonios arqueológicos de las Américas. Pinturas rupestres, formaciones rocosas y vestigios de ocupación humana ancestral transforman el parque en un territorio donde la naturaleza y la historia caminan juntas.
Parque Nacional da Serra da Capivara (Artur Warchavchik/Wikipédia/Divulgação)