Descubre itinerarios fuera de lo común en Minas Gerais y explora destinos únicos que revelan la esencia cultural, natural y gastronómica del estado
Presentado en 16 oct 2025, 7:00

Artesanía en cerámica, presente en el Vale do Jequitinhonha. (Lucas Braga/UFMG)
Desde villas coloniales escondidas en las montañas hasta parques naturales intactos y experiencias gastronómicas regionales, Minas sorprende a quienes se permiten salir del circuito turístico tradicional.
Cachoeira Cerradão na Serra da Canastra. (Tamanduá Ecoturismo/Divulgação)
Viajar por Minas es sumergirse en una combinación única de naturaleza exuberante, historia, cultura y hospitalidad. En esta guía, reunimos cuatro rutas fuera de lo común que merecen entrar en tu próximo viaje — perfectas para quienes buscan nuevas rutas, tranquilidad y experiencias auténticas.
Entre valles, picos y cascadas, Alagoa y Aiuruoca forman una de las rutas más encantadoras y menos exploradas de la Serra da Mantiqueira mineira. La región, cercana a la frontera con São Paulo y Rio de Janeiro, es ideal para quienes buscan un contacto intenso con la naturaleza y un turismo de base sostenible.
Centro de Aiuruoca. (Paraíso dos Tucanos/Divulgação)
En Aiuruoca, el visitante encuentra una energía mística y espiritual, con retiros, posadas ecológicas y una comunidad que vive en armonía con el entorno. El Vale do Matutu, considerado una reserva natural y espiritual, es el corazón de esta experiencia — rodeado de senderos, cascadas cristalinas y un silencio acogedor.
Cachoeira dos Fundos, no Vale do Matutu. (MoniqueNDA/TripAdvisor/Divulgação)
Ya Alagoa es conocida como la "tierra del queso parmesano mineiro", reconocido internacionalmente por su calidad artesanal. Es un destino que combina naturaleza, buena comida y hospitalidad sencilla.
Vista de Alagoa. (Cleidinei Silva/Wikimedia Commons/Divulgação)
La ruta es ideal para quienes quieren desacelerar, disfrutar de baños en el río, hospedarse en encantadores chalés y conocer pequeñas comunidades que mantienen vivas las tradiciones de Mantiqueira.
Parque Nacional da Serra do Cipó (upslon/Wikimedia Commons/Divulgação)
Ubicado a cerca de 100 km de Belo Horizonte, la Serra do Cipó es un destino ya conocido por los amantes del ecoturismo, pero sus alrededores guardan secretos que pocos exploran. La vecina Lapinha da Serra, por ejemplo, es un refugio de belleza singular — un pueblo de casas blancas rodeadas de montañas, ríos y senderos que parecen pintados a mano.
Serra do Cipó. (Hector Bottai/Wikimedia Commons/Divulgação)
El Parque Nacional da Serra do Cipó ofrece senderos para todos los niveles, como el que conduce a la Cachoeira Grande, una de las más bellas del estado. Pero es en Lapinha donde el viajero encuentra un ritmo de vida diferente, con hospedajes rústicos y sofisticados, gastronomía de origen y la oportunidad de experimentar la cultura local. El atardecer a la orilla de la represa, rodeado de montañas, es un espectáculo inolvidable.
Cachoeira Grande na Serra do Cipó. (Rodrigo.Argenton/Wikimedia Commons/Divulgação)
La ruta es perfecta para quienes buscan aventura, contemplación y encanto — un equilibrio entre el turismo de naturaleza y el confort de hospedajes acogedores.
Centro histórico de Diamantina. (Pedro Vilela/MTur/Divulgação)
Patrimonio Mundial de la UNESCO, Diamantina es una de las joyas del ciclo del oro y de los diamantes, pero su entorno guarda un patrimonio aún más precioso: el Vale do Jequitinhonha. La región, históricamente marcada por desafíos económicos, se ha convertido en un polo vibrante de arte popular y resistencia cultural.
Artesanato em cerâmica, presente no Vale do Jequitinhonha. (Polo Jequitinhonha/UFMG/Divulgação)
Ciudades como Medina, Minas Novas, Araçuaí e Itinga albergan comunidades de artesanos y ceramistas que producen piezas únicas, reconocidas nacional e internacionalmente. La cerámica del valle es símbolo de identidad y creatividad, y muchas villas ofrecen talleres y visitas guiadas a los estudios — una oportunidad de sumergirse en el arte y la vida local.
Cachoeira dos Cristais no Vale do Jequitinhonha/MG. (Embratur/Divulgação)
El viajero que se aventura por estas carreteras encuentra una Minas profunda, con hospitalidad generosa y paisajes de montañas y ríos. Es una ruta que invita a la reflexión sobre el tiempo, el territorio y la fuerza cultural del interior mineiro.
Parque Nacional da Serra da Canastra. (Fabianni Luiz Ribeiro/Wikimedia Commons/Divulgação)
Ninguna ruta fuera de lo común en Minas Gerais estaría completa sin mencionar la Serra da Canastra, uno de los parques nacionales más impresionantes de Brasil. Pero además de la famosa Cachoeira Casca D’Anta — nacimiento del Río São Francisco —, hay un conjunto de villas a su alrededor que hacen que la experiencia sea aún más auténtica.
Cachoeira Casca D’Anta na Serra da Canastra. (Blog Daqui de Minas/Divulgação)
São Roque de Minas, Vargem Bonita y São João Batista da Serra da Canastra son puntos de partida ideales para explorar el parque. La región es el hogar del Queijo Canastra, reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial Brasileño, y permite acompañar la producción artesanal directamente en las fincas.
Produzido artesanalmente nas montanhas do sudoeste de Minas, o Queijo Canastra é Patrimônio Cultural Imaterial do Brasil e símbolo da tradição mineira — resultado do saber transmitido entre gerações e do leite fresco das fazendas locais. (Mundo do Queijo/Divulgação)
Además del turismo rural y gastronómico, el visitante puede aventurarse en senderos, baños de cascadas y observación de la fauna local — osos hormigueros, lobos guará y guacamayas canindé son presencias frecuentes. Con caminos de tierra y vistas panorámicas, es un destino para quienes valoran la sencillez y la autenticidad de la vida mineira.
Serra da Canastra. (Thiago Melo/Wikimedia Commons/Divulgação)