Brasil debe enfrentar calor intenso y lluvias irregulares en los próximos meses. A pesar de la llegada del fenómeno La Niña — que suele traer temperaturas más amenas —, el verano 2025/2026 indica promedios por encima de lo normal. Ante este escenario, la arquitectura gana un papel fundamental, y soluciones como la
ventilación cruzada se destacan por favorecer el
confort térmico, reducir la dependencia del aire acondicionado y crear proyectos más saludables y sostenibles. Mauricio Nóbrega, Bia Wolf, Maria Estellita e Patricia Vieira - Estar na Varanda. Projeto da CASACOR Rio de Janeiro 2025. (André Nazareth/CASACOR)
La ventilación cruzada es una técnica pasiva que aprovecha los vientos naturales para refrescar los proyectos. Funciona cuando hay aberturas — como ventanas y puertas — en diferentes caras de una habitación o edificio, permitiendo que el aire entre por un lado y salga por otro, creando una corriente de enfriamiento. Una de las formas más avanzadas de evaluar el confort térmico de las construcciones en Brasil es a través de la
certificación AQUA-HQE™, de la Fundación Vanzolini. A través de cartas bioclimáticas y simulaciones computacionales, la certificación establece criterios de evaluación sobre el uso de estrategias bioclimáticas — como la ventilación cruzada.
Maria Alice Crippa e Gustavo Assis - Morada Mar. Projeto da CASACOR Paraná 2024. (Eduardo Macarios/CASACOR)
Los auditores evalúan la ventilación natural cruzada en diferentes aspectos, entre ellos, como una solución que contribuye directamente a la
eficiencia energética del edificio, al reducir la necesidad de
climatización artificial, y como un factor que fomenta la salud y la higiene mediante la renovación del aire.
Armentano Arquitetura - Entre Copas Deca. Projeto da CASACOR São Paulo 2025. (Juliano Colodeti, do MCA Estúdio/CASACOR)
De acuerdo con la Fundación Vanzolini, “tanto la ventilación natural como la ventilación cruzada son evaluadas con base en el referente técnico AQUA-HQE™ para edificios en construcción, teniendo en cuenta factores como el dimensionamiento de las aberturas, su orientación respecto a los vientos predominantes y al entorno”. Sin embargo, el equipo técnico de la Fundación advierte:
no existe un cálculo fijo para el tamaño ideal de las aberturas o ventanas. “La evaluación para la obtención del sello se realiza a través de simulaciones termoenergéticas, que verifican si las decisiones de diseño han sido técnicamente justificadas y adecuadas al clima y al entorno.”
Ventilación y bienestar
Jean de Just – Jardim de Inverno. CASACOR Rio de Janeiro 2021. (André Nazareth/CASACOR)
La arquitecta Barbara Ferronato, especialista en arquitectura bioclimática de la proActive Consultoría, explica que “la ventilación cruzada es una de las estrategias más eficaces para el clima de las ciudades brasileñas, siendo indicada en períodos del día o del año en que las temperaturas varían entre 19 °C y 32 °C”. Ella enfatiza, sin embargo, que “por encima de este rango, el efecto puede ser inverso, generando ganancias térmicas y haciendo que el aire en circulación calienta el proyecto”. Ferronato también observa que “la humedad relativa del aire influye directamente en el rendimiento de la ventilación cruzada, siendo más favorable cuando está entre 15% y 75%, según el rango de temperatura”.
Loft Essencial. Cacau Ribeiro - CASACOR Ribeirão Preto 2019 (Felipe Araújo/CASACOR)
Ana Rocha, directora de proActive Consultoría, refuerza los beneficios de la ventilación cruzada: “La ventilación cruzada, cuando se utiliza de forma adecuada, puede incluso refrescar la piel humana”. Para que este enfriamiento ocurra, es importante que el aire en movimiento alcance directamente a los ocupantes. “Es necesario que las aberturas estén a una altura en la que el flujo incida directamente sobre los usuarios. Para esto, las aberturas deben estar localizadas y dimensionadas de acuerdo con las áreas de ocupación humana”, explica Ferronato.
Estrategias para aplicar la ventilación cruzada
Los especialistas recomiendan algunas prácticas para aprovechar al máximo esta técnica:
- Carpinterías operables en diferentes caras del edificio, permitiendo la libre circulación del aire;
- Aberturas superiores, como sheds, que funcionan como captadores o extractores de aire;
- Carpinterías en diferentes alturas, especialmente en espacios con altura de piso elevada;
- Posibilidad de cierre de las aberturas en momentos de incomodidad térmica;
- Sombreado adecuado de las ventanas para evitar un exceso de ganancia de calor solar.