Aprende a cultivar zinnias, desde la producción de plántulas hasta los cuidados en el jardín, y descubre su importancia para atraer polinizadores.
Presentado en 12 sept 2025, 6:00

Además de embellecer los parterres, atraen polinizadores, como mariposas y abejas, haciendo el espacio más vivo y ecológico.
Plantar zinías es una excelente opción tanto para jardineros principiantes como para los más experimentados. Son adaptables, crecen rápido y florecen durante un largo período, de finales de primavera hasta otoño. A continuación, conoceremos mejor el origen de esta planta, sus características y aprenderemos el paso a paso para cultivarla en casa.
Una de las principales ventajas de la zinía es su resistencia al calor y a la sequía, lo que la convierte en perfecta para climas tropicales y subtropicales. Su floración es abundante y continua, garantizando un aspecto colorido durante muchos meses.
Suelo: Utiliza un suelo bien drenado y rico en materia orgánica. Si es posible, prepara el parterre con abono orgánico o humus de lombriz antes de la siembra.
Siembra: Las semillas pueden ser plantadas directamente en el suelo o en almácigos. Cúbrelas ligeramente con tierra y mantén el sustrato húmedo hasta la germinación, que suele ocurrir entre 5 y 10 días.
Producción de plántulas y propagación: La forma más común de propagar zinías es mediante semillas, que se pueden recoger de las flores secas para nuevas siembras en la próxima estación. Para formar plántulas más fuertes, siembra en bandejas o macetas, manteniendo el suelo húmedo hasta que las plántulas tengan 3 a 4 hojas definitivas. En este punto, trasplántalas a el parterre o a macetas más grandes, teniendo cuidado de no dañar las raíces.
Luz: Las zinías necesitan al menos 6 horas de luz solar directa al día para florecer en abundancia. Elige un lugar bien iluminado.
Riego: Riega regularmente, pero evita el encharcamiento. Lo ideal es mantener el suelo ligeramente húmedo, regando cerca de la base de la planta para no mojar las hojas, lo que reduce el riesgo de hongos.
Fertilización: Realiza fertilizaciones ligeras cada 20 o 30 días con un fertilizante rico en fósforo y potasio, estimulando la floración.
Poda: Retira flores marchitas para estimular nuevas floraciones y mantener la planta saludable.
Espaciado: Deja al menos 20 a 30 cm entre cada plántula, garantizando buena circulación de aire y previniendo enfermedades.
Además del valor estético, las zinías tienen una función ecológica muy relevante: sus flores atraen polinizadores como abejas, mariposas y colibríes, ayudando a mantener el equilibrio de la biodiversidad local. En áreas urbanas, donde la población de polinizadores ha estado disminuyendo debido al exceso de concreto, uso de pesticidas y reducción de áreas verdes, ofrecer plantas atractivas es una forma de apoyar a estas especies y garantizar la polinización de otras plantas del jardín, incluyendo hortalizas y frutales.
Otro punto positivo es el costo-beneficio: las semillas de zinía son accesibles, germinan fácilmente y pueden ser recogidas de las propias plantas para la próxima siembra. Esta característica hace que el cultivo sostenible sea ideal para quienes disfrutan de jardines siempre floridos sin gastar mucho.