Ubicada en el sur de
Minas Gerais, dentro de un condominio cerrado, esta
casa de
422 m² diseñada por
Mariane Frota Arquitectura para una pareja del área de la salud obtuvo un
paisajismo que es parte esencial de su identidad: firmado por la arquitecta paisajista
Flávia D’Urso, del elenco
CASACOR Minas, el proyecto nació junto a la arquitectura, respetando el relieve inclinado del terreno de esquina y creando un diálogo fluido entre naturaleza y construcción.
La idea era simple, pero ambiciosa:
transformar cada espacio en una invitación al bienestar, con una presencia destacada del verde desde el primer paso hasta los proyectos de ocio. El paisajismo abraza toda la casa con alrededor de
24 especies tropicales y formas orgánicas, contrastando con las líneas rectas de la arquitectura. Justo en la entrada,
una pasarela en voladizo sobre un jardín con guaimbês y agapantos marca el tono acogedor del proyecto.
“Queríamos que el verde estuviese presente como una experiencia sensorial desde la llegada. Cada planta fue elegida para realzar este recorrido y crear una conexión emocional con el espacio”, explica Flávia.
En la fachada, datileras, gramíneas y dasilírios suavizan la geometría rígida con movimiento y textura, mientras que en el área de la piscina, donde el espacio verde es limitado, la vegetación adquiere protagonismo.
Palmeras de cuello marrón, marantas, alocasia y viburnos fueron estratégicamente posicionados para garantizar sombra, privacidad y ampliar la percepción del espacio. “La sinergia entre arquitectura, paisajismo e interiores permitió que todo se ejecutara de manera coordinada, incluso con un sistema de riego automatizado y sectorizado”, finaliza Flávia.