El
árbol de la felicidad es el nombre popular de
Polyscias , una planta que ha ganado fama en los últimos tiempos tanto por aportar belleza, como por la creencia de que puede traer
suerte , buenas energías y prosperidad al hogar . Nacida en países del continente asiático, la planta tiene mucho éxito en diferentes países, especialmente en Japón, donde es aún más fuerte la creencia de que la especie es capaz de traer armonía. Uno de los atractivos que más ha llamado la atención del árbol de la felicidad es su tamaño, que aporta
exuberancia y sofisticación a la decoración del hogar . La especie puede variar en tamaño, alcanzando entre 2 metros (hembra) y
5 metros de altura (macho). El proceso de crecimiento es lento, y dependerá de la poda y del tamaño de la maceta disponible.
Significado del Árbol de la Felicidad
(Reprodução/Unsplash/CASACOR)
Utilizada a menudo en
el Feng Shui , la planta es una herramienta para lograr el bienestar y la aceptación. Esto se debe a que, además de creencias sobre la buena suerte, tiene una estética que gusta a muchos. Se recomienda
plantar las especies del árbol de la felicidad (masculino y femenino) en la misma maceta, para traer
equilibrio entre el yin y el yang .
(Reprodução/Unsplash/CASACOR)
La buena noticia para cualquiera que esté pensando en comprar una plántula del árbol de la felicidad es que no necesita muchos cuidados y el proceso paso a paso para plantarlo es bastante sencillo. Se puede
cultivar tanto en interior como en exterior , siempre y cuando reciba luz solar indirecta y esté
protegida de fuertes vientos y temperaturas extremas . Para cultivar un árbol de la felicidad es importante elegir una maceta o lugar de plantación con un buen sistema de drenaje, ya que la acumulación de
exceso de agua puede provocar la pudrición de las raíces y dañar sus hojas . Un suelo ligeramente húmedo, regado tres veces por semana (de media) y rico en materia orgánica es el escenario perfecto para esta especie. La frecuencia de riego dependerá del clima y la estación. Para evitar fallos, conviene hacer la prueba con los dedos para comprobar si la tierra está húmeda. Si notas que está
seca al tacto, conviene volver a regar. Además, es importante
mantener limpias las hojas de la planta eliminando la acumulación de polvo y suciedad con un paño húmedo.