Ubicada en un condominio cerrado en Itanhangá (RJ), esta casa tuvo toda su
área externa de aproximadamente 400 m² reformulada por el proyecto de paisajismo firmado por la paisajista
Maíra Duarte, del despacho
Horto Girassol y elenco
CASACOR Río de Janeiro. Antes de la intervención, el espacio estaba cubierto de maleza y de vegetación antigua que escondía la construcción.
(André Nazareth/Divulgação)
Los habitantes, una pareja con dos hijos y el perro Sunday, un border collie lleno de energía, buscaron transformar totalmente el espacio. La historia del proyecto comenzó cuando los clientes adquirieron la
casa y decidieron reformarla por completo. Había grandes expectativas en relación al nuevo paisajismo, ya que la propiedad estaba rodeada de vegetación alta que ocultaba la construcción.
El deseo de los habitantes era crear un jardín que trajera ligereza y respiro, que “vistiera” la casa sin cubrirla y fuera apreciado desde todos los rincones, con presencia de flores y además ofreciera una amplia área de césped para jugar voleibol. "Mantuvo la vegetación alta existente en la fachada, para garantizar la privacidad respecto al vecino, y todo lo demás fue construido en capas", explica Maíra Duarte.
(André Nazareth/Divulgação)
El concepto del proyecto es tropical, buscando diálogo con todo el entorno. La inspiración vino de las capas presentes en la propia naturaleza — como en las montañas, donde la riqueza está en la diversidad encontrada en solo un metro cuadrado. El estilo tropical se refleja en cada detalle del paisajismo, valorando colores, texturas y formas variadas.
(André Nazareth/Divulgação)
En la entrada, el paisajismo se abre con un imponente corredor de palmas
Veitchias. En los laterales del garaje y de la piscina, diferentes especies de
heliconias —
Heliconia rostrata, Alan Carle y Psittacorum — traen movimiento y color, mientras que la enredadera
Jasmim-dos-poetas recubre toda la pared de la casa, formando verdaderos "cuadros vivos". El
Syngonium aparece como cobertura, garantizando unidad al conjunto. En el centro de la entrada, un macizo verde reúne especies tropicales de diferentes tamaños y texturas, como
filodendro wilsonii, guaimbé, jabuticabeira, jasmim-manga, más heliconias, alpínias, arecas, jibóias y ravenalas.
(André Nazareth/Divulgação)
El pergolado lateral, con estructura metálica y cubierta de vidrio transparente, ya existía y fue preservado. Bajo él, el destaque queda para el filodendro wilsonii, que se aferra a la pared y crea un imponente diseño de muro verde. "Este barrio está rodeado de mucha naturaleza, así que, sin duda, queríamos traer este paisajismo tropical también dentro de la casa. Además, el clima húmedo de la región es muy favorable para este tipo de vegetación", concluye la paisajista.