Mucho se habla de la importancia del contacto con la naturaleza, pero el espacio de João Jadão y Catê Poli en
CASACOR São Paulo lleva esa relación a un lugar aún más interesante. El paisajista y arquitecto diseñó el Jardim dos Chefs, que combina funcionalidad y sostenibilidad en 250 m². El dúo apuesta por la composición de follaje y especies tropicales, además de una selección de árboles frutales, flores comestibles y especias que dejan el lugar lleno de aromas. Los ingredientes vegetales protagonizan varios espacios, en el proyecto que rinde homenaje a dos nombres importantes de la gastronomía brasileña: el matrimonio Janaína y Jefferson Rueda. Están a cargo de los reconocidos Bar da Dona Onça, A Casa do Porco y Hot Pork, en el centro de São Paulo (SP). Para componer el jardín, João y Catê crearon una mezcla equilibrada. “Aprovechamos los árboles que ya existían en el Jockey Club de São Paulo e integramos nuevas especies frutales nativas, como jabuticabeiras y grumixama, flores comestibles y especias, explorando diferentes particularidades”, dice Catê Poli, que también destaca la planta
Yucca Coccinea . Es una xerófita originaria de Texas (EE.UU.) y se destaca, junto a la pérgola. Los jarrones tienen forma de guijarros y están hechos de polietileno. El material fue desarrollado a partir de caña de azúcar y es totalmente reciclable.
“Más que llevar alimentos nutritivos a casa, tener un huerto y un huerto integrados en el jardín es una experiencia que explora nuestros sentidos y el contacto con la naturaleza”, explica João Jadão. Desde la hamaca podrás disfrutar del espacio con tranquilidad.
El jardín también tiene vocación de convivencia, con zonas de estar que también acogen a quienes desean tomar un descanso o disfrutar del paisaje. Los muebles están fabricados con cuerda náutica, como la chaise de la línea Amado. Inspirado en el escritor bahiano Jorge Amado, está diseñado por Alfio Lisi. La pieza en tono Living Coral aporta a la composición el color del año elegido por Pantone. La paleta de colores destaca en el jardín y también explora tonos tierra, azul índigo y tejidos iridiscentes en azul y naranja.
Algunas mesas de centro fueron realizadas con baúles de pequiá e itaúba. La chimenea de gas es automática y se activa con un mando a distancia. Según Catê Poli, todo el jardín puede ser reutilizado, desde plantas, muebles e incluso lámparas. “Elegimos no construir nada, para que el jardín se pueda llevar a otros lugares gracias a la reutilización de toda su composición”, afirma.