Cocinar en casa nunca ha estado tan de moda. El término
home cooking, que en traducción literal significa "cocinar en casa", representa un movimiento global de rescate de la preparación de las propias comidas: una práctica que ha cobrado fuerza en los últimos años y que está transformando la forma en que las personas se relacionan con la comida, con el tiempo e incluso con el consumo. Según datos de
Worldpanel by Numerator, el consumo de los brasileños dentro de casa creció
5,5% en el primer trimestre de 2025 en comparación con el mismo período del año anterior. Este cambio refleja no solo una cuestión económica, sino también una nueva perspectiva sobre el placer y la importancia de preparar la propia comida. La tendencia fue impulsada por diversos factores: la pandemia, que acercó a las personas a la
cocina; el aumento del costo de vida, que llevó a muchos a buscar alternativas más asequibles; y, principalmente, la creciente preocupación por
la salud, el bienestar y la sostenibilidad. En las redes sociales, recetas rápidas y creativas han transformado el acto de cocinar en un fenómeno cultural, acercando la gastronomía a la vida cotidiana. El
home cooking es una tendencia que trasciende fronteras. En países como Estados Unidos, Francia y Japón, ha habido un notable crecimiento de la "cocina doméstica creativa", estimulada tanto por plataformas digitales como por cambios en el comportamiento post-pandemia. Cocinar ha dejado de ser una tarea obligatoria y se ha convertido en una
expresión de autocuidado y de identidad cultural. Videos cortos en TikTok e Instagram han popularizado recetas prácticas, pero también han enseñado técnicas antes restringidas a chefs profesionales. Esta
democratización del conocimiento gastronómico ha despertado el interés de nuevos públicos - especialmente los jóvenes - que ahora ven la cocina como un espacio de experimentación y placer. Además, crece la búsqueda de
ingredientes locales,
orgánicos y
sostenibles. En lugar de depender exclusivamente de restaurantes o aplicaciones de entrega, las personas están volviendo a la comida hecha en casa, viéndola como una manera de retomar el control sobre lo que consumen. Dedicarse tiempo a la preparación de las comidas es también un acto de cuidado consigo mismo. Un estudio del Núcleo de Pesquisas Epidemiológicas em Nutrição e Saúde de la USP señala que cocinar regularmente está asociado a una alimentación más equilibrada y a un menor consumo de ultraprocesados. Para
Fabiana Gottschalk, socia de la marca Battuto's, que produce caldos culinarios artesanales, el
home cooking es más que una tendencia: es un movimiento de reconexión. "Se trata de un momento de creatividad, de equilibrio y de placer genuino. Además, quien cocina tiene más control sobre lo que consume, eligiendo ingredientes más saludables y de mejor calidad", afirma. Al optar por ingredientes frescos y dedicar tiempo a la preparación, se crea un espacio para
desacelerar y practicar la presencia, transformando el simple acto de cocinar en un ritual de bienestar. La cocina vuelve a ocupar el centro de la casa, simbolizando convivencia, afecto y salud. El
home cooking también está remodelando el propio
mercado gastronómico. Muchos
restaurantes han visto la oportunidad de llevar sus experiencias dentro de las casas de los clientes. Según
Marcos Lee, socio de Di Bari Mercato, "la gente hoy presta más atención a la alimentación. Quieren saber qué están comiendo, cuáles fueron los procesos para hacer tal alimento". El establecimiento ha comenzado a vender masas, salsas y accesorios para que el cliente pueda asar pizzas al estilo napolitano en casa. Este tipo de iniciativa evidencia una nueva forma de relación entre restaurantes y consumidores. "Hoy es más común que el restaurante tenga un pequeño emporio dentro del salón para atender a ese público", explica Lee. La experiencia ya no termina en la mesa del restaurante; se extiende al hogar, acercando marcas y consumidores y estimulando el placer de cocinar. La célebre frase de la película
Ratatouille - "cualquiera puede cocinar" - nunca ha sido tan actual. El avance de productos gastronómicos accesibles y la facilidad de encontrar buenos ingredientes ha hecho posible reproducir, en casa, platos dignos de un restaurante. Para la chef
Mari Adania, fundadora de Manduque, marca especializada en masas frescas y salsas artesanales, el objetivo es precisamente ese: "Vimos la necesidad de ofrecer productos para quienes quieren vivir la experiencia en casa. Muchos clientes piden consejos sobre combinaciones, salsas y hasta dónde comprar
insumos de calidad." La propuesta es
democratizar la alta gastronomía, llevando técnicas profesionales al día a día. Esta popularización crea un vínculo entre el placer de cocinar y la valorización de la comida real - hecha con tiempo, sensibilidad y propósito. Cocinar deja de ser un deber y se convierte en una experiencia sensorial y emocional. Esta transformación también da un nuevo significado al acto de comer: no solo nutrir el cuerpo, sino
fortalecer vínculos, cultivar autonomía y reducir desperdicios. Al cocinar en casa, las personas aprenden a planear mejor sus compras, reutilizar ingredientes y
valorar el ciclo del alimento. La tendencia refleja un deseo colectivo de
desacelerar, simplificar y reconectar con lo esencial. Cocinar en casa es, en última instancia, un gesto de resistencia: contra el inmediatismo, el consumo excesivo y el distanciamiento de aquello que nos alimenta de verdad.