El vino es una
experiencia sensorial apreciada tanto por principiantes como por bebedores más experimentados. Sin embargo,
extraer lo mejor de la bebida en casa puede ser más desafiante que en un restaurante, donde se puede contar con la ayuda de un sommelier. Para ello, se recomienda seguir algunos
consejos, como prestar atención a la temperatura, elegir la copa correcta y armonizar adecuadamente, que ayudarán a elevar (¡y mucho!) la experiencia del consumo en casa.
(Reprodução/Vinícola Ferreira/Divulgação)
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La idea es que el consumidor beba utilizando todos los sentidos”, explica Dormovil Ferreira, fundador de la vinícola Ferreira, marca brasileña ubicada en la Serra da Mantiqueira que se ha destacado en la misión de educar al consumidor a beber mejor. Con decenas de premios en concursos internacionales, la vinícola promueve degustaciones guiadas en el restaurante de su propiedad, presentando la experiencia de beber bien de principio a fin. “Toda botella de buen vino es el resultado del trabajo de decenas de personas, durante meses, o incluso años.”
Para disfrutar su próxima botella en la máxima intensidad, el especialista ofrece cinco consejos de oro: 1. Conserve correctamente
Almacenar bien el vino es esencial para mantener su calidad. Debe guardarse a una
temperatura constante, entre 12°C y 16°C, lejos de la luz directa. La humedad ideal varía entre el 60% y el 70% para evitar que los corchos se sequen. Además, las botellas deben ser
almacenadas en posición horizontal, asegurando que el vino permanezca en contacto con el corcho, evitando que se seque y permita la entrada de aire. Este cuidado es especialmente importante para botellas que se guardarán durante largos períodos.
2. Beba a la temperatura adecuada
La temperatura al servir el vino es fundamental para resaltar sus aromas y sabores. Los vinos tintos deben ser servidos entre 15°C (para vinos más ligeros, como Pinot Noir y Merlot) y 18°C (para los más robustos, como Cabernet Sauvignon, Malbec y Tannat). Esto ayuda a
suavizar los taninos y
destacar los sabores complejos. En cambio, los vinos blancos y rosados se disfrutan mejor entre
8°C y 12°C, preservando su acidez y frescura. Los espumosos y los vinos dulces, como los de postre, deben servirse aún más fríos, entre
6°C y 10°C, para resaltar sus características refrescantes y dulces.
(Reprodução/Vinícola Ferreira/Divulgação)
3. Elija la copa correcta
La elección de la copa puede impactar significativamente la experiencia de degustación. Para vinos tintos, prefiera
copas con mayor volumen, permitiendo que el vino respire y libere sus aromas. Los vinos blancos deben servirse en
copas más pequeñas y estrechas, ayudando a preservar su acidez y frescura. Para espumosos, utilice
copas tipo flauta, que mantienen la efervescencia y concentran los aromas.
4. Decante si es necesario
Decantar el vino puede hacer toda la diferencia,
especialmente para tintos más robustos y envejecidos. El proceso de decantación ayuda a oxigenar el vino, suavizando los taninos y liberando aromas más complejos. Para vinos jóvenes y más ligeros, la decantación puede no ser necesaria, pero siempre vale la pena investigar antes de decidir.
(Reprodução/Vinícola Ferreira/Divulgação)
5. Armonice inteligentemente
La combinación entre vino y comida puede elevar la experiencia de ambos.
Como regla general, los vinos tintos combinan bien con carnes rojas y platos más intensos, mientras que los vinos blancos son ideales para mariscos, aves y platos más ligeros. Los rosados son extremadamente versátiles y pueden acompañar una amplia variedad de platos, desde ensaladas hasta carnes a la parrilla. Armonizar de manera inteligente, como lo hacen los restaurantes, también hace toda la diferencia al beber en casa.