Descubra la historia, las ventajas y el diseño atemporal de la vajilla duralex, símbolo de resistencia, practicidad y nostalgia en las mesas brasileñas
Presentado en 1 abr 2026, 9:00

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Presente en cocinas, bares y restaurantes por todo Brasil, la vajilla duralex es un verdadero símbolo de practicidad y memoria afectiva. ¿Quién nunca tuvo un plato ámbar o un vaso resistente que parecía “indestructible”?
Mucho más allá de la nostalgia, estos artículos conquistaron espacio por su durabilidad, versatilidad y diseño sencillo, que atraviesa generaciones sin perder relevancia. En este contenido, vas a conocer el origen de estas piezas icónicas y entender por qué siguen siendo tan populares en las mesas brasileñas.
La historia de la duralex comienza en Francia, con la creación de la marca Duralex, fundada en 1945. La empresa fue pionera en la producción de vidrio templado, un material que pasa por un proceso térmico especial, volviéndose mucho más resistente a impactos y variaciones de temperatura. Este avance tecnológico revolucionó el mercado de utensilios domésticos, permitiendo la fabricación de vajillas más duraderas y seguras para el uso diario.
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El nombre “Duralex” viene de la expresión en latín “Dura lex, sed lex”, que significa “la ley es dura, pero es la ley”, reflejando la resistencia y la firmeza del material.
En Brasil, la duralex se volvió extremadamente popular a partir de la segunda mitad del siglo XX. Las piezas comenzaron a producirse localmente, lo que facilitó el acceso y redujo costos, convirtiéndolas en una presencia común en diferentes clases sociales. Platos, tazones y vasos pasaron a formar parte del cotidiano de las familias brasileñas, especialmente por ser accesibles y prácticamente irrompibles.
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Además, la estética simple y funcional combinaba perfectamente con la rutina doméstica, consolidando a la duralex como un artículo indispensable en las cocinas.
Una de las grandes diferencias de la duralex está en su diseño atemporal. Las piezas generalmente presentan formas redondeadas, superficies lisas y colores translúcidos, siendo el tono ámbar uno de los más reconocidos. Este aspecto discreto permite que la vajilla se adapte a diferentes estilos de mesa puesta, desde los más sencillos hasta composiciones contemporáneas.
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Otro punto importante es la ergonomía: platos y vasos fueron pensados para el uso práctico del día a día, con apilamiento fácil y resistencia al uso intenso.
La durabilidad de la duralex está directamente ligada al vidrio templado utilizado en su fabricación. Este material pasa por un proceso de calentamiento seguido de enfriamiento rápido, lo que aumenta significativamente su resistencia mecánica. Como resultado, las piezas soportan caídas leves, cambios bruscos de temperatura y uso frecuente sin sufrir daños con facilidad.
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Además, cuando se rompen, los fragmentos tienden a ser menos cortantes, lo que aumenta la seguridad — un factor esencial para el uso doméstico y comercial.
Incluso con el surgimiento de nuevos materiales y tendencias, la duralex sigue siendo relevante en el diseño de interiores y en la decoración de mesas. Hoy, se incorpora con frecuencia en propuestas que valoran el estilo retro o afectivo, aportando una sensación de calidez y memoria.
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Combinada con elementos modernos, como cubiertos sofisticados o manteles neutros, la vajilla gana una nueva lectura, mostrando que lo clásico también puede ser actual. Así, la duralex permanece como un ejemplo de cómo la funcionalidad y el diseño pueden caminar juntos a lo largo del tiempo.