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Diseño indígena: la casa como territorio de memoria y ancestralidad

Adélia Borges y Maria Fernanda Paes de Barros explican cómo piezas indígenas conquistan la decoración contemporánea y añaden nuevas capas de significado al habitar

Por Milena Garcia

Presentado en 19 abr 2026, 10:00

08 min de leitura
Banco Buriti, criação conjunta de Maria Fernanda Paes de Barros e Kulikyrda Mehinaku.

Banco Buriti, criação conjunta de Maria Fernanda Paes de Barros e Kulikyrda Mehinaku. (Divulgação/Divulgação)

El Día de los Pueblos Indígenas, celebrado este domingo, 19 de abril, es una invitación a reconocer la diversidad de las culturas originarias en Brasil y la importancia de preservar sus historias. Son esas historias las que vienen ganando fuerza también en el universo de la decoración, no solo como estética, sino como una forma de valorizar aquello que es esencialmente brasileño.

Para profundizar esa mirada, CASACOR escuchó a dos especialistas: Adélia Borges, periodista, investigadora, historiadora y curadora adjunta en el MASP, y Maria Fernanda Paes de Barros, diseñadora, investigadora e idealizadora de Yankatu, estudio orientado al desarrollo de proyectos culturales y de diseño social. Ambas sostienen que el consumo de elementos tradicionales indígenas contribuye directamente a la valorización de la identidad cultural brasileña. Para Adélia, ese vínculo también es simbólico: “Ellos nos conectan con los pueblos originarios, son los primeros pueblos que estuvieron aquí. Incluso, una curiosidad es que no existe la palabra arte en ninguna lengua indígena — el arte está tan incorporado a la vida que no tiene nombre”.

Sillón Ariranha, de Maria Fernanda Paes de Barros y Kawakanamu Mehinaku.

Poltrona Ariranha, de Maria Fernanda Paes de Barros (Divulgação/Divulgação)

Por su parte, Maria Fernanda refuerza el papel de esos objetos como mediadores de narrativa. “Creo firmemente que los objetos cuentan historias. Cada vez que llevas una pieza de esas a tu casa, puede ser un punto de partida para conversar sobre el tema”.

Lo que entra en escena


Entre los elementos de influencia indígena que más aparecen en los proyectos contemporáneos, las especialistas citan cesterías y bancos — como los reunidos en la colección BEI, con más de 500 piezas de diferentes pueblos. También ganan espacio las cerámicas, las artes plumarias y los adornos personales, que incorporan capas de significado a los ambientes.

Colección BEI, bancos indígenas

Coleção BEI, bancos indígenas. (Divulgação/Divulgação)

Adélia llama la atención sobre un punto central: no hay una única cultura indígena, sino una pluralidad de saberes, técnicas y materias primas. “Lo que es muy interesante es que cada etnia tiene su propia cultura”, destaca.

Materia, origen y tiempo


Cuando pensamos en las piezas de origen indígena, es común asociarlas al uso de materiales naturales y técnicas artesanales — una relación con la sostenibilidad que se evidencia y refuerza el valor de esos productos. “Todos los materiales usados por los indígenas son sostenibles. Ellos nunca extraen más materia prima de la necesaria, solo trabajan con lo que está a su alrededor. Todas las prácticas también son sostenibles, no solo en la dimensión ambiental, sino también social y económica”, defiende Adélia.

Camino mío, tuyo, nuestro, de Maria Fernanda Paes de Barros.

Caminho meu, seu, nosso, de Maria Fernanda Paes de Barros. (Divulgação/Divulgação)

Maria Fernanda complementa al destacar el impacto de ese consumo en lo cotidiano, como práctica continua de elecciones conscientes. “A partir del momento en que llevas una pieza hecha con semillas, por ejemplo, la estás poniendo en el lugar de una de plástico. Estás trayendo sostenibilidad a tu casa”.

Entre uso y respeto


Sí, por un lado, la sostenibilidad se presenta como un valor intrínseco a esas producciones, por otro, el tema también abre espacio para una discusión recurrente: la de la apropiación cultural, definida como la adopción de elementos de una cultura subordinada por miembros de una cultura dominante. En contraposición, las entrevistadas sostienen que es posible incluir piezas indígenas en la decoración con respeto, conciencia y propósito. “Más allá de comprar, vale la pena procurar entender quién es, de dónde viene e investigar más sobre ese pueblo indígena en cuestión. También tenemos que pagar el precio que piden los artesanos, no regatear — al fin y al cabo, el artesano vive de eso”, orienta Adélia.

Columpio Kaupuna, de Maria Fernanda Paes de Barros, Kuyawalu Aweti y Kulikyrda Mehinaku.

Balanço Kaupuna, de Maria Fernanda Paes de Barros, Kuyawalu Aweti e Kulikyrda Mehinaku. (Divulgação/Divulgação)

Maria Fernanda llama la atención sobre la importancia de la escucha y la información. “Estás trayendo un poco de la cultura contigo, entonces exige un cuidado inmenso al conversar con esos pueblos y entender sus puntos de vista sobre aquello”.

Para ir más allá


Entre las referencias señaladas por Adélia Borges están los trabajos de Marcelo Rosenbaum, además de los diseñadores de Ovo, Luciana Martins y Gerson de Oliveira. Por su parte, Maria Fernanda destaca creadores con quienes ya colaboró, como Stive Mehinako, Deuzani Gomes dos Santos, Juão de Fibra, además de las artesanas y los artesanos de la comunidad ribereña de Urulhá y de la aldea Campana. Fuera del diseño de interiores, ella también indica las creaciones de Antonio Castro, de la marca Foz, reforzando la potencia de esas narrativas en diferentes campos.