El
Studio Carlo Ratti Associati es el responsable del diseño de la
antorcha olímpica que se utilizará en los
Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno de Milán en 2026. La pieza fue presentada simultáneamente en dos importantes eventos internacionales: la Expo Osaka 2025 y la Triennale de Milán. Utilizando la llama como elemento central, la antorcha fue desarrollada con materiales avanzados que permiten sostener el foco sin ofuscar su brillo. “
Queríamos eliminar lo superfluo”, afirmó Carlo Ratti, socio fundador de CRA-Carlo Ratti Associati y director del MIT Senseable City Lab. “El objetivo era claro:
la llama tenía que ser la protagonista. Partimos de una cuestión radical: ¿y si la antorcha casi desapareciera? ¿Y si se apartara, para que la llama pudiera realmente emerger?”
(Studio Carlo Ratti Associati/Divulgação)
A partir de esta premisa, el estudio creó un
diseño minimalista y funcional. El cuerpo principal está recubierto con una película de alto rendimiento, resistente al calor y aplicada de forma sostenible. La estructura de la antorcha está compuesta mayoritariamente por
aluminio y latón reciclados, reforzando el compromiso con la sostenibilidad. Uno de los diferenciales más marcantes es que, por primera vez en un proyecto olímpico,
el mecanismo interno que enciende la llama es visible. Una rendija vertical corre a lo largo del cuerpo de la antorcha, permitiendo que el público observe el quemador en funcionamiento: el lugar donde el fuego literalmente nace.
(Studio Carlo Ratti Associati/Divulgação)
El quemador es alimentado por bio-GPL, un gas producido a partir de
materias primas 100% renovables, como aceites comestibles usados y residuos agroindustriales. Esta elección resulta en una llama amarilla, natural y cálida, contrastando con los tonos azulados y fríos comúnmente asociados a combustibles fósiles. Otro aspecto innovador es la capacidad de la antorcha de
adaptarse a los proyectos. Durante el día, refleja tonos blancos, mientras que al anochecer asume matices de azul profundo, dialogando visualmente con las ciudades por donde pasará hasta su regreso a Italia para los juegos de 2026.
Pensando en la reducción de impacto en los proyectos,
cada antorcha fue diseñada para ser reutilizable: puede ser recargada hasta diez veces, lo que posibilita la producción de solo 1,500 unidades en total. “El mayor desafío fue concebir no solo un objeto, sino un fenómeno”, agregó Ratti. “No se trata de esculpir metal, se trata de moldear el fuego. El fuego no es estático. Se altera con el movimiento, el viento, la altitud y la temperatura. Tuvimos que empezar por esta inestabilidad y trabajar de atrás hacia adelante. Eso fue lo que lo hizo tan atractivo: diseñar de adentro hacia afuera, alrededor de algo vivo e impredecible, pero garantizando que funcione a la perfección cuando el mundo está mirando.”