Entre una villa racionalista inédita y un hospital militar en estado de suspensión, la muestra expande su vocabulario al explorar memoria, materia y nuevos modos de habitar
Presentado en 24 abr 2026, 8:00

Alcova 2026 ocupa dois ícones esquecidos de Milão com instalações experimentais. (Alcova/CASACOR)
A lo largo de la Milan Design Week, Alcova reafirma su posición como uno de los territorios más experimentales del circuito al ocupar, una vez más, espacios fuera del eje institucional de la ciudad. En 2026, la muestra se despliega entre dos escenarios de naturaleza opuesta — una residencia modernista preservada y un vasto complejo hospitalario desactivado — para investigar cómo el diseño contemporáneo puede operar en diálogo directo con capas de tiempo, arquitectura y uso.
Center for Creativity. (Piergiorgio Sorgetti/CASACOR)
La elección de los lugares no es solo escenográfica, sino conceptual. De un lado, la precisión racionalista de una obra doméstica que atravesó décadas casi intacta; del otro, la escala fragmentada y orgánica de una infraestructura pública en transformación. Entre esos extremos, Alcova construye una narrativa que oscila entre preservación y reinvención, reuniendo a más de un centenar de expositores entre diseñadores independientes, marcas establecidas e instituciones de enseñanza.
Baggio Military Hospital. (Luigi Fiano e Ardesia Coco/CASACOR)
(Alcova/CASACOR)
El Hospital Militar de Baggio amplía Alcova a una escala casi urbana. Descrito como una “ciudad dentro de la ciudad”, el complejo regresa a la programación con nuevos accesos y recorridos, revelando áreas hasta entonces inaccesibles, como la iglesia, archivos históricos y estructuras industriales de gran envergadura.
Baggio Military Hospital. (Luigi Fiano e Ardesia Coco/CASACOR)
(Piergiorgio Sorgetti/CASACOR)
La condición híbrida del lugar —donde la vegetación espontánea y la arquitectura institucional coexisten— crea un entorno propicio para intervenciones que exploran la idea de transición. En lugar de neutralizar el carácter del espacio, los proyectos se apropian de su materialidad bruta, incorporando imperfecciones, vacíos y marcas del tiempo como parte de la narrativa.
Leo Lague + VERSA. (Piergiorgio Sorgetti/CASACOR)
Uno de los ejemplos más emblemáticos es Devices for Connection, de Leo Lague en colaboración con el colectivo Versa, instalado en la iglesia del complejo. La propuesta combina luz, sonido y tecnología para crear un entorno inmersivo que investiga el diseño como mediador de experiencias espirituales, sugiriendo una reconexión con dimensiones menos tangibles de la vida contemporánea.
Supaform. (Piergiorgio Sorgetti/CASACOR)
Por su parte, Seat in Touch, de Supaform en colaboración con Esthetic Joys Embassy, parte de una observación de los espacios públicos, como estaciones de transporte, para proponer un sistema de sofás que incentive nuevas formas de convivencia. Al incorporar elementos cerámicos desarrollados por los hermanos Bouroullec, la instalación transforma referencias utilitarias en un entorno que oscila entre infraestructura y domesticidad expandida.
Design Academy Eindhoven (Piergiorgio Sorgetti/CASACOR)
Pero es en la multiplicidad de propuestas repartidas por el complejo donde Alcova revela su faceta más provocadora. Proyectos presentados en diferentes alas —desde la antigua cocina hasta la lavandería, pasando por archivos y áreas exteriores— exploran objetos híbridos y situaciones inesperadas: desde experimentos que imaginan banquetes para roedores hasta dispositivos sonoros con estética retro, pasando por piezas que parecen oscilar entre artefacto arqueológico y prototipo futurista.
VOCLA. (Alcova/CASACOR)
Ese enfoque fragmentado se extiende también a la programación paralela. En los mismos hangares, charlas y encuentros discuten hospitalidad, cultura y tecnología, mientras que por la noche el espacio se transforma con el VOCLA, iniciativa que mezcla diseño, música y vida social en una ocupación efímera de carácter casi performativo.
Villa Pestarin. ( Luigi Fiano e Ardesia Cocca/CASACOR)
Por primera vez accesible al público, la Villa Pestarini introduce una dimensión casi íntima a Alcova. Proyectada por Franco Albini a finales de la década de 1930, la casa permanece como uno de los ejemplos más rigurosos del racionalismo italiano en escala doméstica. Su composición —marcada por volúmenes contenidos, superficies claras, bloques de vidrio y una relación calibrada con el jardín— establece un escenario donde cada intervención necesita negociar con una arquitectura ya cargada de significado.
Villa Pestarini. (Luigi Fiano/CASACOR)
Lejos de funcionar como un simple telón de fondo, la villa se impone como un dispositivo curatorial. Los proyectos presentados exploran esa tensión al alternar entre reverencia y desplazamiento: reediciones de piezas históricas dialogan con nuevas creaciones, mientras que instalaciones contemporáneas reinterpretan elementos recurrentes del vocabulario de Albini, como divisorias móviles, escaleras escultóricas y mobiliario integrado.
Haworth & Cassina by Patricia Urquiola. (Piergiorgio Sorgetti/CASACOR)
Haworth & Cassina by Patricia Urquiola. (Piergiorgio Sorgetti/CASACOR)
Entre los destacados, la instalación desarrollada por Patricia Urquiola para Haworth y Cassina articula pasado y presente al reunir reediciones de piezas icónicas de Albini con creaciones contemporáneas provenientes tanto de la Alcova Shop como del colectivo Atelier dell’Errore. La propuesta no se limita a una lectura histórica: al insertar esas piezas en un nuevo contexto, evidencia cómo el vocabulario moderno aún puede reactivarse y reinterpretarse.
ISSE x Sophie Dires. (Piergiorgio Sorgetti/CASACOR)
Este diálogo con la herencia racionalista se expande en otras intervenciones por la casa. La marca Boccamonte, por ejemplo, presenta una colección inspirada en la arquitecta Luisa Castiglioni, colaboradora de Albini, mientras que estudios como ISSÉ en colaboración con Sophie Dries exploran entornos más narrativos, como en Playinghouse, que revisita la idea de domesticidad de forma lúdica y casi escenográfica.
Elisa Uberti. (Piergiorgio Sorgetti/CASACOR)
A lo largo de los diferentes ambientes —desde la planta baja hasta el jardín—, nombres como Elisa Uberti, OOG Objects, Ryuichi Kozeki y Sema Topaloğlu Studio proponen lecturas diversas del espacio doméstico, ora por medio de objetos escultóricos, ora por intervenciones más sutiles que se integran a la arquitectura existente. El resultado es un recorrido que alterna precisión y experimentación, donde el rigor formal de la villa sirve de contrapunto a enfoques más sensoriales y materiales.