La ejecutiva que trabaja parte de la semana desde casa necesitaba un hogar práctico, cerca del trabajo y seguro, ya que su madre volvió a vivir con ella después de la pandemia. Por eso, al adquirir el apartamento
de 90 m² en Botafogo (Río de Janeiro), llamó a la arquitecta
Carmen Zaccaro (del elenco de
CASACOR Rio ) para una reforma integral.
«Todos los ambientes han sido renovados. Cambiamos todos los revestimientos, acabados, marcos y rehicimos todas las instalaciones”, afirma el arquitecto. Las principales modificaciones se produjeron en la
cocina , con la integración del área de servicio y la creación de una despensa, y en el living, que incorporó parte del
dormitorio contiguo para incorporar el estante del televisor y así asegurar una mejor fluidez de circulación.
Entre las peticiones de la residente, quería practicidad con belleza, mucho espacio de almacenamiento, mucha comodidad y ergonomía en los muebles. “El cliente buscaba un proyecto atemporal, pero nada minimalista, con alma y alegría.
Pidió toques de color en todo el apartamento y, en particular, que la puerta de entrada fuera de un tono fuerte. Opté por el naranja, el color de los jarrones sicilianos que la clienta trajo de su viaje y colocamos en la estantería”, apunta Carmen.
(Luiza Schreierc/CASACOR)
“Aprovechando la forma alargada de la habitación, creamos un
panel de listones de madera a lo largo de toda la pared , que imita una puerta de acceso a la zona íntima, la librería empotrada y el panel de TV, con fondo de Mármol Calacata Oro. En el comedor diseñamos un buffet lacado en blanco, que hace las veces de barra y lavavajillas, mientras que la hornacina freijó interactúa con el mobiliario y el resto de la carpintería”, describe el profesional.
Todo el mobiliario es nuevo, con énfasis en los sillones Renata, de
Sergio Rodrigues , en cuero freijó y caramelo. En el home office destacan el escritorio Manu, de
Maria Cândida Machado , y el sillón Anel, de
Ricardo Fasanelo .
La curadora consideró obras de arte que aportan un toque de color, como el grabado de
Antonio Bokel ( en el panel de madera del salón), la obra de
Elso Arruda (encima del sofá), ambos de la Galería Gam, y el lienzo por
Rafael Vicente , de Galería Almacén, en la oficina.